El invierno presenta una oportunidad de oro para el estilismo masculino: las capas. Para un hombre de talla grande, añadir capas inteligentes es el secreto para estructurar la silueta. Y en lo alto de esas capas, la bufanda reina supremamente. Ya sea que lleves abrigos largos de lana o invierno o una cazadora de piel, una buena bufanda puede transformar un atuendo aburrido en uno de revista.
Pero cuidado: el cuello es una zona crítica. Si tienes el cuello ancho o corto, o una complexión muy robusta, anudar mal una bufanda puede hacerte parecer encogido y sofocado. Dominar el arte de la bufanda requiere técnica. Vamos a ello.
El nudo clásico que debes evitar
El error número uno de los hombres de talla grande es coger una bufanda gruesa, enroscarla dos o tres veces alrededor de la garganta y apretar. Esto elimina por completo el cuello visualmente, fusionando la barbilla con el pecho en un bloque masivo y provocando que la cara parezca mucho más redonda.
La alternativa es el "Drapeado Simple" (dejarla caer sin atar por debajo del cuello de la americana o el abrigo). Esto genera dos líneas verticales ininterrumpidas a lo largo de tu pecho que cortan visualmente la anchura de tu abdomen, alargando y estilizando tu torso de una forma asombrosa y sutil.
El nudo Ascot o "Four-in-Hand" relajado
Si hace un frío gélido y necesitas cerrar el abrigo, debes buscar nudos que formen una "V" profunda bajo la barbilla, imitando el escote de una camisa de vestir. Cruza la bufanda una sola vez y mete los extremos por dentro del abrigo. Dejar que la "V" quede expuesta aligera enormemente la parte superior de tu cuerpo, dándote un aire pulcro y relajado, no asfixiado.
Tejidos de calidad sobre volumen excesivo
Las bufandas de punto grueso tipo "chunky knit" son maravillosas en maniquíes, pero en un hombre de 120 kg añaden un volumen innecesario que te hará parecer más ancho. Invierte en materiales de alta densidad térmica pero perfil bajo: la cachemira pura, la lana merino fina o las mezclas de seda y lana. Estos materiales te mantendrán extremadamente caliente sin abultar bajo el cuello de tu chaqueta.